PROPUESTA DE REFLEXIÓN PARA UN PERIODO LLUVIOSO.
PARTE II
¡Yo sólo quiero lo bueno!
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte cuando nos acostamos y siento que estas hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?
Jaime Sabines
Bienvenidos los deseos inmediatos, la pasión del ego, la felicidad intimista y materialista; “después de mí el diluvio”.
¡Caray que vengan a nosotros las reglas justas y equilibradas, siempre y cuando no implique en lo más mínimo la renuncia en algún sentido a nosotros mismos; venga la responsabilidad, no la obligación de consagrar la vida al otro, o a la familia!
“Primero tú, después tú, y al último tú.” No se escucha nada mal, es la misma frase que escucho muy a menudo, cuando platico acerca de los tiempos actuales y la manera en que vivimos, nos relacionamos y estamos. Qué pavor nos da sentir algo que no nos guste, que no disfrutemos, que no gocemos. El punto es que esto también es parte de la vida, de valorar o identificar qué tan grande es algo o alguien. Para que haya blanco tiene que haber una serie de matices que juntos dan una pureza total. Sin embargo, la idea de acelerar el dolor para que pase rápido, y no vuelva en mucho tiempo es urgente a partir de la psicología moderna. Lo importante es que estés bien tú.
Creo que la idea de intentar ser una mejor persona esta ligada a todas las formas de religión, religiosidad o espiritualidad con sus diferentes puntualidades. No creo en una religión, creo en un Dios que te demuestra lo vulnerable y grande que puedes ser. Que te explica lo que ya no se puede explicar, que te soporta, cuando nadie más te puede dar aliento. Creo en la posibilidad de intentar ser mejores seres a partir de la procuración del bienestar de otros. Creo sin duda, que la frialdad de estos tiempos y la deshumanización de la vida, sólo se puede explicar a partir de un individualismo y un egoísmo exacerbado. Me niego rotundamente a intentar un individualismo así, me niego a no creer en el conjunto, a pesar de que éste implique ceder y ser flexible.
Me niego a una vida que procure sólo la risa, la felicidad y la satisfacción de los deseos, por supuesto que me niego. Creo por supuesto en el Amor, y que este no sólo tiene una cara. Creo por supuesto en la Fidelidad a algo, cuando es lo suficientemente fuerte como para no creer que se hace un esfuerzo, creo en que seguimos siendo seres humanos que necesitamos risas de nervios, de emoción y alegría, así como lagrimas de satisfacción y tristeza. Ojala sepamos cuando escoger entre una y otra, sin creer que la otra jamás llegará.
No se si soy claro en lo que escribo, o este día amanecí más loco de lo habitual. Pero me resisto a dejar de ser humano y convertirme en una máquina de procuración sólo de lo bueno, de la satisfacción, de los deseos y del bienestar; por que esto, estoy seguro, me quitaría la pizca que aún me sobra de Julio, y me haría diluirme en el mar de mierda llamado sociedad posmoderna, masa, o pópulo.
Una disculpa, lo que pasa es que hoy recordé que también duele vivir, y que no le quiero tener miedo ni a eso.
JCML
11/2/09
No hay comentarios:
Publicar un comentario